La pasada semana leía una entrevista con Paul Auster, el conocido novelista norteamericano, en la que decía: "Cuando uno llega a los cincuenta años ha perdido a parte de las personas que ha querido y lo han querido. Hay más tiempo por detrás que por delante. Uno camina con fantasmas por dentro. Yo —terminaba— tengo tantas conversaciones con los muertos como con los vivos". A mí —que ya he cumplido los 50 hace unos años— me pasa lo mismo y muy a menudo el corazón y la memoria se me escapan a aquellos amigos cuyas vidas dotaron de sentido a la mía y ya no están entre los vivos. Algunos murieron en accidente de tráfico o de montaña, otros de enfermedad y unos pocos decidieron en un determinado momento terminar voluntariamente su vida.
La muerte siempre es misteriosa, pero el suicidio lo es muchísimo más. Ludwig Wittgenstein, considerado por muchos como el filósofo más profundo del siglo XX, lo padeció muy de cerca: tres hermanos suyos se suicidaron. Al parecer, la tentación del suicidio le asaltó con frecuencia también a él, pero no se dejó arrastrar porque estaba convencido de que el suicidio es una cobardía, de que vivir es una obligación, una tarea que nos ha sido impuesta. Viene ahora a mi memoria aquella alumna de periodismo que hace algunos años me envió un correo electrónico pidiendo hacer un trabajo sobre Wittgenstein y el suicidio. Le contesté diciéndole que acudiera a mi despacho para hablar un poco. Cuando vino le pregunté si tenía alguna amiga que se había suicidado o era ella misma quien tenía ideas autodestructivas. Asomaron las lágrimas a sus ojos y me contó entre sollozos que seis meses antes su novio se había tirado por la ventana dejando una nota en la que explicaba que había decidido acabar con su vida para no hacerla a ella una desgraciada.
Muchos lectores con una cierta edad podrían contar historias semejantes. El suicidio es casi un tema tabú en nuestra sociedad, pero, según los datos difundidos recientemente en la prensa, el número de defunciones por suicidio supera al de muertos en la carretera. En el año 2005 hubo en nuestro país 3.381 suicidios y 3.332 fallecidos en accidentes de carretera hasta 24 horas después de haber sufrido el accidente. Según la OMS en Europa mueren cada año 58.000 ciudadanos por suicidio, 7.000 más que por accidente de automóvil.
Todos tenemos un pariente cercano, un amigo que han terminado no hace mucho voluntariamente con su vida. Muchos de ellos sufrían depresiones durante años y finalmente decidieron liberarse de tanto sufrimiento suyo y —quizá sobre todo pensaron ellos— de quienes les cuidaban. Algunos eran ya mayores, otros sorprendentemente muy jóvenes, cuando todavía tenían —como suele decirse— toda una vida por delante; en ambas circunstancias no se sentían capaces de encontrar sentido a su vida cotidiana o no tenían fuerzas para afrontar los problemas profesionales, familiares o de cualquier otro tipo que les agobiaban. El problema básico del suicidio es la depresión y a estas alturas del siglo XXI, aunque disponemos de medicamentos eficaces para su tratamiento, seguimos sin saber cuál es su causa médica principal.
Muchos filósofos han pensado sobre el suicidio, incluso algunos lo han descrito como el acto supremo de la libertad. En este sentido, me parece que los defensores de la eutanasia y del suicidio asistido están haciendo un flaco servicio a nuestra sociedad. Como me escribía una filósofa, "la libertad no puede estar nunca por encima de la vida, porque es una de sus condiciones de posibilidad". Están presentando el suicidio como una honorable salida de esta vida, ofreciendo así argumentos para quienes por una depresión se han desorientado y se sienten incapaces de seguir viviendo.
Hay que ayudar más y mejor a las personas deprimidas. Una manera es, por supuesto, cuidar bien el tratamiento médico, pero otra manera de apoyarles es la de decir bien alto que no hay derecho a suicidarse, que el suicidio es siempre una penosa renuncia a la propia humanidad; así como no nos hemos dado la vida a nosotros mismos tampoco podemos quitárnosla. Vivir no es un derecho, sino un deber cuyo sentido puede resultar a veces costoso descubrir, pero del que jamás podemos excusarnos. No se puede dimitir de la vida porque los demás nos necesitan. Vivir vale literalmente la pena: por eso el suicidio es una tragedia y no una solución.
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*Jaime Nubiola es profesor de filosofía en la Universidad de Navarra (jnubiola@unav.es) Copyright La Gaceta de los Negocios (2007).
jueves, 22 de marzo de 2007
Cabo Polonio, Uruguay por Belen Esteban
Ya llevo unos días en santiago. La vuelta ha sido buena, la verdad es que tras un mes de viaje, me apetecía dormir en una cama, tener ropa limpia, etc.
Estos días me duele la cabeza al levantarme por el puñetero “smoog” que llena esta ciudad. En este viaje me he dado cuenta del daño que hace la contaminación y la vida en las ciudades a las personas, o por lo menos a mí. Esto fue todavía más patente porque el Último día de nuestras vacaciones, Olmo y yo, fuimos a un lugar llamado Cabo Polonio, en Uruguay; allí me quise quedar, pero, obviamente no pudimos.
Este sitio es bien especial, y os lo explico. Puedes ir en bus, en coche o en lo q quieras, pero estos no llegan hasta el pueblo. Se detienen en la carretera ante unas taquillas, allí compras un ticket para unos “tracks" (camiones medio jeeps), que a través de las dunas te llevan hasta el pueblo. Este es el único acceso al pueblo, y ningún vehículo, a parte de estos, puede entrar.
El pueblo está sobre unas dunas al final de una kilométrica playa de arena blanca. No disponen de agua corriente ni de electricidad; como ya os he dicho, tampoco hay coches, tampoco hay calles, las casas se esparcen por las laderas del monte formado por dunas. Tampoco hay tiempo, o no el que nosotros conocemos. En los dos o tres bares que funcionan para verano, los espectáculos de jazz o lo que sea, no son a una hora concreta, sino al atardecer, al amanecer...... Por la noche el pueblo está iluminado con velas; la gente va descalza por el pueblo porque no hay suciedad....
Este pueblo está habitado por unas 10 o 15 familias de pescadores, en el verano hay casas que se alquilan para los turistas, pero no se puede acampar, no hay hoteles, ni “cash point”....tampoco puede ir a vivir allí cualquiera; si esto ocurre, se celebra una especie de asamblea de sabios donde se decide si se acepta o no a la persona.....
En fin, todo lo q os diga acerca de este sitio es poco, no os podéis imaginar la paz q se sentía al estar allá; me hubiese quedado un mes. Pero bueno, de vuelta en mi querido Santiago, también estoy contenta. Vuelta a ver a los frikis, a los barriobajeros, a meterme la plata en 5 sitios distintos.......
El segundo día de haber vuelto, estábamos Letizia, Olmo y yo en una terraza, bueno una terraza a lo santiagiño: mesas asquerosas, cerveza de litrona, vasos de plástico que lavan en cada uso, suelo de arena.... La cosa es que un chico se acerca y mirando a Olmo únicamente, le dice:
- es alguna de las dos tuyas???
le respondo:
- qué has dicho???? Mongolo
y me dice:
- no, quería decir que si alguna de las dos sois su novia..... aaaaaahhhhh!!! que alivio, eso es mucho mejor que lo anterior....imbécil!!! y no es raro que eso pase aquí, no os penséis. Es más normal de lo que parece. Así que compañeras, la próxima vez que penséis que vuestro padre, hermano, novio, amigo... es un troglodita, un machista, un retrógrado,… pensar que al lado del latinoamericano medio, lo que tenéis es un visionario, un adelantado, un tolerante y abierto hombre del siglo 21.
Viva el hombre español....y olé!!!
Estos días me duele la cabeza al levantarme por el puñetero “smoog” que llena esta ciudad. En este viaje me he dado cuenta del daño que hace la contaminación y la vida en las ciudades a las personas, o por lo menos a mí. Esto fue todavía más patente porque el Último día de nuestras vacaciones, Olmo y yo, fuimos a un lugar llamado Cabo Polonio, en Uruguay; allí me quise quedar, pero, obviamente no pudimos.
Este sitio es bien especial, y os lo explico. Puedes ir en bus, en coche o en lo q quieras, pero estos no llegan hasta el pueblo. Se detienen en la carretera ante unas taquillas, allí compras un ticket para unos “tracks" (camiones medio jeeps), que a través de las dunas te llevan hasta el pueblo. Este es el único acceso al pueblo, y ningún vehículo, a parte de estos, puede entrar.
El pueblo está sobre unas dunas al final de una kilométrica playa de arena blanca. No disponen de agua corriente ni de electricidad; como ya os he dicho, tampoco hay coches, tampoco hay calles, las casas se esparcen por las laderas del monte formado por dunas. Tampoco hay tiempo, o no el que nosotros conocemos. En los dos o tres bares que funcionan para verano, los espectáculos de jazz o lo que sea, no son a una hora concreta, sino al atardecer, al amanecer...... Por la noche el pueblo está iluminado con velas; la gente va descalza por el pueblo porque no hay suciedad....
Este pueblo está habitado por unas 10 o 15 familias de pescadores, en el verano hay casas que se alquilan para los turistas, pero no se puede acampar, no hay hoteles, ni “cash point”....tampoco puede ir a vivir allí cualquiera; si esto ocurre, se celebra una especie de asamblea de sabios donde se decide si se acepta o no a la persona.....
En fin, todo lo q os diga acerca de este sitio es poco, no os podéis imaginar la paz q se sentía al estar allá; me hubiese quedado un mes. Pero bueno, de vuelta en mi querido Santiago, también estoy contenta. Vuelta a ver a los frikis, a los barriobajeros, a meterme la plata en 5 sitios distintos.......
El segundo día de haber vuelto, estábamos Letizia, Olmo y yo en una terraza, bueno una terraza a lo santiagiño: mesas asquerosas, cerveza de litrona, vasos de plástico que lavan en cada uso, suelo de arena.... La cosa es que un chico se acerca y mirando a Olmo únicamente, le dice:
- es alguna de las dos tuyas???
le respondo:
- qué has dicho???? Mongolo
y me dice:
- no, quería decir que si alguna de las dos sois su novia..... aaaaaahhhhh!!! que alivio, eso es mucho mejor que lo anterior....imbécil!!! y no es raro que eso pase aquí, no os penséis. Es más normal de lo que parece. Así que compañeras, la próxima vez que penséis que vuestro padre, hermano, novio, amigo... es un troglodita, un machista, un retrógrado,… pensar que al lado del latinoamericano medio, lo que tenéis es un visionario, un adelantado, un tolerante y abierto hombre del siglo 21.
Viva el hombre español....y olé!!!
martes, 6 de marzo de 2007
Ciudadanos del País Vasco, ya estoy aquí! por Carlos Cabré
La vuelta del pistolero José Ignacio de Juana Chaos a Donosti ha suscitado todo tipo de reacciones en la política española, algunas comprensibles con el gobierno y otras que obedecen a la poca memoria como la de los habituales acomodados en la derecha del hemiciclo del Congreso de los Diputados.
Parece ser que la tranquilidad ha vuelto entre el ejecutivo y la izquierda abertzale, la muerte del terrorista hubiese sido un contratiempo para poder edificar un nuevo proceso de paz y más ahora cuando los últimos movimientos de Batasuna parecen indicar que no renuncian ha conseguir la solución negociada y sin violencia del conflicto. De Juana es una bomba, la maniobra socialista la ha desactivado “definitivamente” trasladándolo al País Vasco en una acción que posibilita a Batasuna tener una prueba tangible para mostrar a ETA que el proceso de paz puede ser creíble. Pedir a Batasuna el cese de la violencia es una tontería si ésta no puede convencer a ETA de que pueden conseguir sus objetivos democráticamente.
Paso firme del gobierno, me alegro al ver que la decisión que ha tomado el ejecutivo no ha sido influenciada por la oposición que están llevando a acabo los populares. Oposición de ruido y machete que consiste en avivar el fuego donde parece extinguido. El panorama muestra que el bipartidismo político entra en un juego peligroso, unos lidiando al terrorismo y la oposición lejos de colaborar en el proceso se desvincula de él atacando y agarrándose a una política obstruccionista que aumenta la tensión entre PSOE y PP.
¿Por qué el PP ataca indiscriminadamente la política del PSOE? Cabe recordar que la política de traslado de los presos ya se ejecutó reiteradamente durante el mandato de José Maria Aznar al frente del gobierno. Ya no se acuerdan? Ya no les beneficia? Rechazo todo tipo de trabas en el proceso, quiero la paz y soy consciente que ambos bandos tendrán que ceder pero lo que me indigna profundamente es ver como un partido que osa llamar a los terroristas Movimiento Nacional de Liberación no para de articular maniobras para desacreditar a los que al menos luchan por establecer un estado de paz.
Las manifestaciones de la oposición han sido desorbitadas, enfatizadas y dignas de una política de oposición por oposición, incoherente y desmemoriada. Priorizando para el PP el desgaste del actual gobierno antes que consensuar una política interna que atienda de verdad al interés nacional. Una oposición sistemática, por defecto que no atiende a razones y que egoístamente solo busca el beneficio propio, no el de sus representados.
Los populares han convocado otra manifestación el próximo sábado día 10 de Marzo y mal me temo, volverá a ser reflejo de esta oposición malintencionada que trata de obstaculizar el deseo de paz de la gran mayoría de ciudadanos de este país. Una manifestación en principio en contra la acción del ejecutivo en el caso De Juana aunque las recriminaciones hacia el gobierno no cesarán, y lo que es peor, la utilización del sentimiento patriótico del que se nutre la oposición para hacer ruido irá en aumento. He visto consternado como se han desempolvado y levantado banderas preconstitucionales, neonazis y fascistas que posan delante de las cámaras codeándose con las banderas españolas. Triste estampa donde calles recordaban tiempos pasados no olvidados que reviven épocas no democráticas, todo un error juntarse o fotografiarse en este marco que sin duda no ayuda a la conclusión exitosa del proceso de paz. Una coalición sui géneris mala para todos.
Al terrorismo hay que ganarle con democracia, hay que ser firmes, la negociación será larga y difícil, habrán altibajos y lo único que debemos pedir a nuestros representantes es que permanezcan unidos, hacer frente unidos al conflicto incrementará sin duda el porcentaje de éxito, siempre he creído, desde pequeñito, que nunca se podrá vencer a un pueblo alegre, unido y combativo así que, señores políticos pónganse las pilas y colaboren en la resolución del proceso, no quieran colgarse la medallita individualmente, aquí lo único que está en juego es la libertad de todo un pueblo.
Carles Cabré. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Barcelona, actualmente realizando Master de Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU.
cabrelopez@hotmail.com
Parece ser que la tranquilidad ha vuelto entre el ejecutivo y la izquierda abertzale, la muerte del terrorista hubiese sido un contratiempo para poder edificar un nuevo proceso de paz y más ahora cuando los últimos movimientos de Batasuna parecen indicar que no renuncian ha conseguir la solución negociada y sin violencia del conflicto. De Juana es una bomba, la maniobra socialista la ha desactivado “definitivamente” trasladándolo al País Vasco en una acción que posibilita a Batasuna tener una prueba tangible para mostrar a ETA que el proceso de paz puede ser creíble. Pedir a Batasuna el cese de la violencia es una tontería si ésta no puede convencer a ETA de que pueden conseguir sus objetivos democráticamente.
Paso firme del gobierno, me alegro al ver que la decisión que ha tomado el ejecutivo no ha sido influenciada por la oposición que están llevando a acabo los populares. Oposición de ruido y machete que consiste en avivar el fuego donde parece extinguido. El panorama muestra que el bipartidismo político entra en un juego peligroso, unos lidiando al terrorismo y la oposición lejos de colaborar en el proceso se desvincula de él atacando y agarrándose a una política obstruccionista que aumenta la tensión entre PSOE y PP.
¿Por qué el PP ataca indiscriminadamente la política del PSOE? Cabe recordar que la política de traslado de los presos ya se ejecutó reiteradamente durante el mandato de José Maria Aznar al frente del gobierno. Ya no se acuerdan? Ya no les beneficia? Rechazo todo tipo de trabas en el proceso, quiero la paz y soy consciente que ambos bandos tendrán que ceder pero lo que me indigna profundamente es ver como un partido que osa llamar a los terroristas Movimiento Nacional de Liberación no para de articular maniobras para desacreditar a los que al menos luchan por establecer un estado de paz.
Las manifestaciones de la oposición han sido desorbitadas, enfatizadas y dignas de una política de oposición por oposición, incoherente y desmemoriada. Priorizando para el PP el desgaste del actual gobierno antes que consensuar una política interna que atienda de verdad al interés nacional. Una oposición sistemática, por defecto que no atiende a razones y que egoístamente solo busca el beneficio propio, no el de sus representados.
Los populares han convocado otra manifestación el próximo sábado día 10 de Marzo y mal me temo, volverá a ser reflejo de esta oposición malintencionada que trata de obstaculizar el deseo de paz de la gran mayoría de ciudadanos de este país. Una manifestación en principio en contra la acción del ejecutivo en el caso De Juana aunque las recriminaciones hacia el gobierno no cesarán, y lo que es peor, la utilización del sentimiento patriótico del que se nutre la oposición para hacer ruido irá en aumento. He visto consternado como se han desempolvado y levantado banderas preconstitucionales, neonazis y fascistas que posan delante de las cámaras codeándose con las banderas españolas. Triste estampa donde calles recordaban tiempos pasados no olvidados que reviven épocas no democráticas, todo un error juntarse o fotografiarse en este marco que sin duda no ayuda a la conclusión exitosa del proceso de paz. Una coalición sui géneris mala para todos.
Al terrorismo hay que ganarle con democracia, hay que ser firmes, la negociación será larga y difícil, habrán altibajos y lo único que debemos pedir a nuestros representantes es que permanezcan unidos, hacer frente unidos al conflicto incrementará sin duda el porcentaje de éxito, siempre he creído, desde pequeñito, que nunca se podrá vencer a un pueblo alegre, unido y combativo así que, señores políticos pónganse las pilas y colaboren en la resolución del proceso, no quieran colgarse la medallita individualmente, aquí lo único que está en juego es la libertad de todo un pueblo.
Carles Cabré. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Barcelona, actualmente realizando Master de Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU.
cabrelopez@hotmail.com
jueves, 1 de marzo de 2007
LA FUERZA DEL SILENCIO por Yago González
Siempre queda bien comenzar un artículo con alguna de esas frases trascendentales que permanecen selladas en la Historia. Por ello, empezaré el mío con una célebre cita del filósofo francés François Marie Arouet, más conocido como Voltaire: “Aborrezco lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.
Pues bien, pese a que los pilares de conocimiento y reflexión en los que se apoyan mis argumentaciones deben de ser de cartón piedra en comparación con los que poseía el escritor galo, me atrevo a afirmar que no estoy en absoluto de acuerdo con su apasionada defensa de la libertad de expresión, concepto hoy día considerado por muchos como el incontestable principio regidor de la esfera pública.
Amparándose en esta máxima cuasidivina, una infinidad de voces, procedentes en su mayoría del mundo de la comunicación y la política, sueltan inmutables los juicios y comentarios más estrambóticos y hasta ofensivos. Parece ser que en la actual sociedad de la información todos los principios éticos y estéticos se supeditan a la libertad de expresión: “da igual lo que digas, por muy despreciable que sea, lo verdaderamente importante es que nadie ose taparte la boca, pues ése será un censor, un fascista”.
La ausencia de límites de esta mal entendida libertad de expresión y la falta de consenso respecto a la defensa del bien público ha transformado a la sociedad de la información en la sociedad de la confrontación. La casi patológica polarización ideológica y dialéctica que inunda el periodismo y la política ha dinamitado el terreno de la moderación y el acercamiento. Los adalides de la prensa y los ocupantes de los escaños se esfuerzan cada vez más en obligar la ciudadanía tomar forzosamente un camino prediseñado: “o piensas esto o piensas lo otro, o discrepas o reafirmas, o estás conmigo o estás contra mí”, parecen decir.
El relativismo moral y la rápida eliminación del imaginario colectivo de conductas y pensamientos claramente erróneos y perjudiciales nos hacen perder cada vez más el norte. Si no se fijan unos límites, si los ciudadanos no saben dilucidar qué es bueno o malo para ellos, acabaremos destruyendo los cimientos de la convivencia cívica y daremos más y más protagonismo mediático a aquellos que nos azotan con su fanatismo ciego y descarriado. En resumen: para saber qué es lo que nos conviene, debemos identificar claramente aquello que nos corrompe y tratar de borrarlo de la omnipresencia que facilitan los medios. Ojo, esto no quiere decir dar la espalda a los problemas que surgen en la sociedad, sino no dejarnos tomar el pelo por aquellos que claman minuto tras minuto contra un Estado fascista y opresor precisamente de cuyo pluralismo democrático y libertad de expresión se aprovechan para lanzar sus violentas arengas.
Día a día, los portavoces de la ilegalizada Batasuna (nótese esto: ¡ilegalizada!) reivindican inmutables la consolidación de una nación completamente ficticia llamada Euskal Herria y se niegan por sistema a condenar la violencia, por muy violentos y destructivos que sean los atentados perpetrados por sus amigos. Pero ellos siguen ahí, con el micrófono en la mesa, con una veintena de periodistas frente a ellos recogiendo sus falacias y manipulaciones, inundando portadas de periódicos y cabeceras de informativos.
Muchos dirán: “¡Pero es que en eso consiste la libertad de expresión!”. No, no. Por muy políticamente incorrecto que pueda parecer, la libertad de expresión también debe tener sus límites. Y esas fronteras aparecen en cuanto se empieza a excusar públicamente el asesinato para conseguir cualquier objetivo y a no respetar el valor de la vida humana. Ahí es cuando hay que optar por silenciarlos, por no otorgarles ese protagonismo que tanto les conviene, que tantas alas les da. El hecho de que las voces de ETA hablen impunemente día sí y día también ya supone un pequeño éxito para ellos. Son noticia, se habla de ellos, se delibera sobre sus propuestas, políticos y ciudadanos se ponen a su misma altura.
Esto es inadmisible. Los grandes medios de comunicación deberían hacer efectivo un pacto mediático gracias al cual sus periodistas no cubran las ruedas de Permach, Otegi y compañía hasta que su discurso cambie. Esto no es censura, no es fascismo, es simplemente respeto a la sociedad, es ejercer nuestro derecho a defendernos de los que nos ponen bombas, es no caer en el juego al que ellos nos empujan, es, en definitiva, fijar los valores que deben amparar un Estado democrático. ¿Libertad de expresión? Sí, pero hasta cierto punto. El día que Batasuna empiece a cambiar de discurso, nosotros consideraremos la posibilidad de volver a encenderles el micrófono.
YAGO GONZÁLEZ es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra.
Pues bien, pese a que los pilares de conocimiento y reflexión en los que se apoyan mis argumentaciones deben de ser de cartón piedra en comparación con los que poseía el escritor galo, me atrevo a afirmar que no estoy en absoluto de acuerdo con su apasionada defensa de la libertad de expresión, concepto hoy día considerado por muchos como el incontestable principio regidor de la esfera pública.
Amparándose en esta máxima cuasidivina, una infinidad de voces, procedentes en su mayoría del mundo de la comunicación y la política, sueltan inmutables los juicios y comentarios más estrambóticos y hasta ofensivos. Parece ser que en la actual sociedad de la información todos los principios éticos y estéticos se supeditan a la libertad de expresión: “da igual lo que digas, por muy despreciable que sea, lo verdaderamente importante es que nadie ose taparte la boca, pues ése será un censor, un fascista”.
La ausencia de límites de esta mal entendida libertad de expresión y la falta de consenso respecto a la defensa del bien público ha transformado a la sociedad de la información en la sociedad de la confrontación. La casi patológica polarización ideológica y dialéctica que inunda el periodismo y la política ha dinamitado el terreno de la moderación y el acercamiento. Los adalides de la prensa y los ocupantes de los escaños se esfuerzan cada vez más en obligar la ciudadanía tomar forzosamente un camino prediseñado: “o piensas esto o piensas lo otro, o discrepas o reafirmas, o estás conmigo o estás contra mí”, parecen decir.
El relativismo moral y la rápida eliminación del imaginario colectivo de conductas y pensamientos claramente erróneos y perjudiciales nos hacen perder cada vez más el norte. Si no se fijan unos límites, si los ciudadanos no saben dilucidar qué es bueno o malo para ellos, acabaremos destruyendo los cimientos de la convivencia cívica y daremos más y más protagonismo mediático a aquellos que nos azotan con su fanatismo ciego y descarriado. En resumen: para saber qué es lo que nos conviene, debemos identificar claramente aquello que nos corrompe y tratar de borrarlo de la omnipresencia que facilitan los medios. Ojo, esto no quiere decir dar la espalda a los problemas que surgen en la sociedad, sino no dejarnos tomar el pelo por aquellos que claman minuto tras minuto contra un Estado fascista y opresor precisamente de cuyo pluralismo democrático y libertad de expresión se aprovechan para lanzar sus violentas arengas.
Día a día, los portavoces de la ilegalizada Batasuna (nótese esto: ¡ilegalizada!) reivindican inmutables la consolidación de una nación completamente ficticia llamada Euskal Herria y se niegan por sistema a condenar la violencia, por muy violentos y destructivos que sean los atentados perpetrados por sus amigos. Pero ellos siguen ahí, con el micrófono en la mesa, con una veintena de periodistas frente a ellos recogiendo sus falacias y manipulaciones, inundando portadas de periódicos y cabeceras de informativos.
Muchos dirán: “¡Pero es que en eso consiste la libertad de expresión!”. No, no. Por muy políticamente incorrecto que pueda parecer, la libertad de expresión también debe tener sus límites. Y esas fronteras aparecen en cuanto se empieza a excusar públicamente el asesinato para conseguir cualquier objetivo y a no respetar el valor de la vida humana. Ahí es cuando hay que optar por silenciarlos, por no otorgarles ese protagonismo que tanto les conviene, que tantas alas les da. El hecho de que las voces de ETA hablen impunemente día sí y día también ya supone un pequeño éxito para ellos. Son noticia, se habla de ellos, se delibera sobre sus propuestas, políticos y ciudadanos se ponen a su misma altura.
Esto es inadmisible. Los grandes medios de comunicación deberían hacer efectivo un pacto mediático gracias al cual sus periodistas no cubran las ruedas de Permach, Otegi y compañía hasta que su discurso cambie. Esto no es censura, no es fascismo, es simplemente respeto a la sociedad, es ejercer nuestro derecho a defendernos de los que nos ponen bombas, es no caer en el juego al que ellos nos empujan, es, en definitiva, fijar los valores que deben amparar un Estado democrático. ¿Libertad de expresión? Sí, pero hasta cierto punto. El día que Batasuna empiece a cambiar de discurso, nosotros consideraremos la posibilidad de volver a encenderles el micrófono.
YAGO GONZÁLEZ es estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra.
jueves, 15 de febrero de 2007
Desayuno con Mariano Rajoy por Antonio Cayarga
El 13 de febrero a las 9 de la mañana fui a un desayuno-conferencia de Mariano Rajoy, organizado por la agencia Europress en el hotel Villa Magna. Para los que no sepan de qué estoy hablando, se trata en definitiva de ese tipo de actos que aparecen en los informativos, CQC o Noche Hache.
Fui para ver como funciona este circo que llamamos política, para ver que programa tiene el PP, como ve la política exterior española,…Se hablaron de muchos temas que presumiblemente eran obvios, como la condena de Juana de Chaos, el juicio sobre el 11-M y demás asuntos del panorama nacional. A mí lo que realmente me interesaba era los asuntos de exterior, y realmente no dijo nada. Le hicieron un par de preguntas relacionadas con la política exterior del PP durante el mandato de J. M. Aznar. La primera consistía en sí creía que el PP debía pedir perdón por haber llevado a España a la guerra de Irak, cuando hace apenas una semana Aznar dijo que es cierto que no hay ni había armas de destrucción masiva. La situación se ponía tensa, pero cual fue su respuesta, decir que el presidente de Andalucía, Manuel Chaves (PSOE) en una reciente comparecencia había dicho que el PP nos había llevado a la guerra y se reía por el hecho de que había sucedido en 2003. Al final de su respuesta no dijo ni que sí, ni que no, tan sólo quiso poner un ejemplo pragmático de la política utilizada por el PSOE para “ridicularizar” al PP. La segunda pregunta que le hicieron iba en relación a si sabía que España, durante el gobierno de su compañero Aznar, había enviado unos policías a la base militar norteamericana de Guantánamo. Su respuesta contundente fue NO.
Entiendo que hay deferentes formas de expresarse, no nos expresamos en todos los lugares de la misma manera, tenemos una forma de expresarnos en casa, con nuestros amigos,… donde quiero llegar es que entiendo la forma de hablar de los políticos, porque tienen que dirigirse a los miembros de su propio partido de forma ejemplar, dirigirse a su adversarios, tienen que dirigirse a periodistas, empresarios y personajes como tú y yo. Esa forma de hablar no puede ser de tu a tu, como si estuviésemos tomando un café. Los discursos tienen que ser globales, no superficiales, preparados, no memorizados. Me gustaría que los políticos hablasen razonadamente, que no tuviesen un discurso dirigido exclusivamente a criticar a sus adversarios. Como bien ha dicho mi amigo Jaime Nubiola en un artículo titulado el “Valor del debate”, publicado en la Gaceta de los Negocios el Lunes 12 de este mismo mes: “los representantes de los diversos partidos se enfrentan entre sí, no por las razones que asistan a las diversas posiciones en la materia que en cada caso se aborde, sino que se oponen entre sí sistemáticamente, por sus alianzas estratégicas, independientemente de la cuestión que se trate. Basta con que un partido diga una cosa, para que los otros sostengan la contraria, sin pararse siquiera un minuto a escuchar las razones de la posición opuesta y menos aún tomarse la molestia de estudiar juntos el asunto con la atención que se requiera. No escuchan las razones de sus oponentes porque no les importan, pues creen que apoyar al rival político es siempre un error que se paga caro electoralmente”.
Como se puede tener la poca vergüenza, la bajeza moral de responder de esta forma ante una pregunta puramente humana, sí el PP debería rectificar, pedir perdón a la sociedad española por haber formado parte de una guerra sin su consentimiento, cuando ya hoy se sabe de la inexistencia de armas de destrucción masiva, principal argumento utilizado por el ejecutivo popular. Ante un hecho histórico de tal calado, en la corta vida de la política española con: “el presidente de la Comunidad de Andalucía en un acto recientemente ha hablado de la Guerra de Irak”,…. No critiques a tu adversario, se mejor que él pero por tus propios medios, el tiene el mismo derecho de estar donde esta, haz una crítica constructiva, explica al conjunto de los ciudadanos como a usted bien le gusta decir, por qué hace años España decidió ir a la guerra y ahora, varios años después, haz un balance positivo o negativo, ahora que existe perspectiva para RAZONAR, no reproches a tú adversario con discursos vacíos, llénalos tú con tu conocimiento, si es que sobre el tema lo tienes.
Respecto a la segunda pregunta, de sí tenía constancia del envío de policías españoles a la base norteamericana de Guantánamo. Su respuesta como ya he dicho ha sido NO. Pues que decir de esta respuesta, que más de lo mismo, muestra una vez más la incapacidad de los políticos para razonar, dejándonos al conjunto de ciudadanos la sensación de la pobreza democrática actual española. Como no va a saber él de un hecho como este, cuando ya horas antes de este desayuno-conferencia aparecía en portada en uno de los periódicos nacionales más importantes.
La democracia vive de la discusión, del pluralismo, de la palabra razonada, y no de los discursos que últimamente estamos acostumbrados a escuchar. Una buena amiga mía me ha llamado idealista cuando le explicaba todo este espectáculo que pude comprobar desde la tribuna. Idealista es quien tiene la capacidad de idealizar y según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es: elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía. Y después de leerlo me quedé más satisfecho, me gusta ser idealista, me “deleita” saber que tanto yo, como el resto de personas que conozco son idealistas respecto a la política española, esperan algo más de ella, esperan que sea razonada y llena de sentido.
Antonio Cayarga, licenciado en Historia por la Universidad de Navarra y estudiante del Master de Relaciones Internacionales de la Universidad San Pablo CEU.
Fui para ver como funciona este circo que llamamos política, para ver que programa tiene el PP, como ve la política exterior española,…Se hablaron de muchos temas que presumiblemente eran obvios, como la condena de Juana de Chaos, el juicio sobre el 11-M y demás asuntos del panorama nacional. A mí lo que realmente me interesaba era los asuntos de exterior, y realmente no dijo nada. Le hicieron un par de preguntas relacionadas con la política exterior del PP durante el mandato de J. M. Aznar. La primera consistía en sí creía que el PP debía pedir perdón por haber llevado a España a la guerra de Irak, cuando hace apenas una semana Aznar dijo que es cierto que no hay ni había armas de destrucción masiva. La situación se ponía tensa, pero cual fue su respuesta, decir que el presidente de Andalucía, Manuel Chaves (PSOE) en una reciente comparecencia había dicho que el PP nos había llevado a la guerra y se reía por el hecho de que había sucedido en 2003. Al final de su respuesta no dijo ni que sí, ni que no, tan sólo quiso poner un ejemplo pragmático de la política utilizada por el PSOE para “ridicularizar” al PP. La segunda pregunta que le hicieron iba en relación a si sabía que España, durante el gobierno de su compañero Aznar, había enviado unos policías a la base militar norteamericana de Guantánamo. Su respuesta contundente fue NO.
Entiendo que hay deferentes formas de expresarse, no nos expresamos en todos los lugares de la misma manera, tenemos una forma de expresarnos en casa, con nuestros amigos,… donde quiero llegar es que entiendo la forma de hablar de los políticos, porque tienen que dirigirse a los miembros de su propio partido de forma ejemplar, dirigirse a su adversarios, tienen que dirigirse a periodistas, empresarios y personajes como tú y yo. Esa forma de hablar no puede ser de tu a tu, como si estuviésemos tomando un café. Los discursos tienen que ser globales, no superficiales, preparados, no memorizados. Me gustaría que los políticos hablasen razonadamente, que no tuviesen un discurso dirigido exclusivamente a criticar a sus adversarios. Como bien ha dicho mi amigo Jaime Nubiola en un artículo titulado el “Valor del debate”, publicado en la Gaceta de los Negocios el Lunes 12 de este mismo mes: “los representantes de los diversos partidos se enfrentan entre sí, no por las razones que asistan a las diversas posiciones en la materia que en cada caso se aborde, sino que se oponen entre sí sistemáticamente, por sus alianzas estratégicas, independientemente de la cuestión que se trate. Basta con que un partido diga una cosa, para que los otros sostengan la contraria, sin pararse siquiera un minuto a escuchar las razones de la posición opuesta y menos aún tomarse la molestia de estudiar juntos el asunto con la atención que se requiera. No escuchan las razones de sus oponentes porque no les importan, pues creen que apoyar al rival político es siempre un error que se paga caro electoralmente”.
Como se puede tener la poca vergüenza, la bajeza moral de responder de esta forma ante una pregunta puramente humana, sí el PP debería rectificar, pedir perdón a la sociedad española por haber formado parte de una guerra sin su consentimiento, cuando ya hoy se sabe de la inexistencia de armas de destrucción masiva, principal argumento utilizado por el ejecutivo popular. Ante un hecho histórico de tal calado, en la corta vida de la política española con: “el presidente de la Comunidad de Andalucía en un acto recientemente ha hablado de la Guerra de Irak”,…. No critiques a tu adversario, se mejor que él pero por tus propios medios, el tiene el mismo derecho de estar donde esta, haz una crítica constructiva, explica al conjunto de los ciudadanos como a usted bien le gusta decir, por qué hace años España decidió ir a la guerra y ahora, varios años después, haz un balance positivo o negativo, ahora que existe perspectiva para RAZONAR, no reproches a tú adversario con discursos vacíos, llénalos tú con tu conocimiento, si es que sobre el tema lo tienes.
Respecto a la segunda pregunta, de sí tenía constancia del envío de policías españoles a la base norteamericana de Guantánamo. Su respuesta como ya he dicho ha sido NO. Pues que decir de esta respuesta, que más de lo mismo, muestra una vez más la incapacidad de los políticos para razonar, dejándonos al conjunto de ciudadanos la sensación de la pobreza democrática actual española. Como no va a saber él de un hecho como este, cuando ya horas antes de este desayuno-conferencia aparecía en portada en uno de los periódicos nacionales más importantes.
La democracia vive de la discusión, del pluralismo, de la palabra razonada, y no de los discursos que últimamente estamos acostumbrados a escuchar. Una buena amiga mía me ha llamado idealista cuando le explicaba todo este espectáculo que pude comprobar desde la tribuna. Idealista es quien tiene la capacidad de idealizar y según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es: elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía. Y después de leerlo me quedé más satisfecho, me gusta ser idealista, me “deleita” saber que tanto yo, como el resto de personas que conozco son idealistas respecto a la política española, esperan algo más de ella, esperan que sea razonada y llena de sentido.
Antonio Cayarga, licenciado en Historia por la Universidad de Navarra y estudiante del Master de Relaciones Internacionales de la Universidad San Pablo CEU.
French Election by Vincent David
On the 22nd of April, France will hold the first round presidential elections and the second round two weeks later. This election will be a turning point in French political history, first of all because Jacques Chirac will leave the place after 12 years of presidency and forty years of leadership on French politic (twice Prime Minister in 76-78 and 86-88, and many times Minister). French are highly focused to this election for many reasons, and I will now underline three of these. First, the last election was a deep trauma in French minds with the election at the second round of Jean Marie Le Pen, leader of the extreme right, and famous in the country for his racial approach to politics. Le Pen is still a candidate and high in the polls. Secondly, this election is also a turning point due to the fact that the second party of France, the socialist party, will be represented by a woman, Segolene Royal, which can be elected (yet today she's only at 45% in the polls at the second round). Finally, another key fact of this election is the personality of the actual leader in the polls, Nicolas Sarkozy, leader of the first party of France, the UMP. He wants to break with the old French politics, he uses radical sentences and he desires liberalise the country with a mediation never seen before.
Vincent David is Graduate in Political Science from the Institut d'Etudes Politiques in Grenoble.
Vincent David is Graduate in Political Science from the Institut d'Etudes Politiques in Grenoble.
miércoles, 7 de febrero de 2007
Viajes: teo se va de viaje, por Belén Esteban
Salimos de santiago y estuvimos 4 días en Pucòn, que es un pueblo situado en la Araucanìa, al sur de Santiago. El pueblo es lindo aunque las cosas son un poco forzadas. Suele pasar eso en chile con ciertas cosas. A lo que me refiero es a que normalmente las cosas llevan un proceso, pero en muchos países latinoamericanos esto se acelera y acaban importando modelos de lo q sea, (arquitectónicos, sociales, etc), en bloque. Lo q deja una sensación de postizo, de falso.
Es lo q pasa en Santiago con las tribus urbanas, hay muchísimos góticos, también punks y cuando los ves, sientes como si estuvieras viendo a alguien disfrazado. Es como si alguien pensara: quiero ser punki. ¿Qué necesito para serlo??? Cresta coloreada, ropa con tachuelas, etc y te haces el cambio de look, pero en realidad no lo eres. Dios!!!! Un día vi a un tío punk con las cejas hechas....hola??? además de q aquí los punkis ni son medio yonkis, ni guarros, ni son anarkas, ni viven en la calle.....son punkis de postal.
Esto venía a q Pucòn hace algunos años, yo creo que era un pueblo normal. Ahora que la gente en chile tiene dinero para vacacionar, algùn listillo de alcalde pensó: ¿qué es lo que le hace falta a mi pueblo para ser mono? decorado alpino, ya tengo lago y volcán, así que ahora todo de madera y.......ala ya está!!! Listo!!! Bueno q me estoy enrollando.
La cosa es q seguimos dirección Argentina. El recorrido entre Pucón y San Martín de los Andes es de unos 200 km, yo creo. El tiempo empleado fue de 8 horas de viaje-sin comentario-la cosa es que tanto la "carretera" que lleva a la frontera, como la que seguía, eran pistas de arena. A esto se sumó que llevábamos un autobús estropeado que no pasaba de 50. Todos muertos de hambre, sudados.....el horror.
Al bajar del autobús se sintió claramente la nacionalidad de cada pasajero: los sudamericanos con cara de resignados, acostumbrados a estos transportes, a estas distancias, a no quejarse..... También había unos gringos, unos ingleses y unos holandeses: estos, además de no quejarse le dan las gracias al conductor al dejar el bus. Olmo y yo: con nuestra navajita escribimos cosas amenazantes en el respaldo del asiento de adelante, una reacción muy madura, lo sé. Al dejar el bus, obviamente no damos las gracias al desgraciado incompetente q nos ha arruinado un día de vacaciones y por poco abandona mi maleta en un pueblo, además yo le pongo cara de mala y peligrosa.
-FIN DEL TRAYECTO-
En San Martín todo muy bien, Argentina y sus gentes son otra historia. Vuelve a venir a nuestra mente la idea de que, que es lo q hacemos en chile pudiendo estar en Argentina. Aquí la gente es guapa, son simpáticos y no se asustan de que estés viajando con un tío q no es mi novio, ni mi marido, etc. Este país es muy guay, os lo prometo. El pueblo de San Martín es super bonito, también es de onda alpina, con lagos, bosques.....
Hemos conocido a un hippy que hace artesanía y la vende por ahí, es muy, muy guapo. Pero no hay quien pueda contra una novia que es artesana. También nos hemos hecho coleguillas de dos bonaerenses músicos que andan tocando tangos por ahí. Son más majos q las pesetas.
La otra noche decidimos salir por ahí, para ahorrar nos compramos una botella de Vodka con zumo de naranja, así que llega la noche y nos disponemos a bebernos nuestros tragos y, entonces Olmo prueba la mezcla y me empieza a decir: oye tía, este zumo es muy fuerte, hay q esperar a q el hielo se derrita. Yo lo pruebo y....aaarrrrggggg si, si, hay q echarle más vodka o algo. Los dos sufriendo mientras intentábamos tragar el líquido ese. Ya llegó la discusión, que si siempre compras lo más barato, que si tal que si cual. Yo bebía y cada vez me sabía peor. Total, q al final me da por leer la etiqueta y ponía:
jugo de naranja concentrado contenido: 2 litros RINDE COMO 20 LITROS 1 dosis de jugo por cada 9 de agua AAAAAAAAAAAAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! TONTOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Para entonces a mí ya me subía como vomitadillo a la boca con sabor a naranja............una acidez!!! un mal sabor!!!! un reseco!!!! Madre mía!!! si empezamos a hacer cuentas y era como si cada uno nos hubiésemos bebido 3 litros de jugo, pero en un solo cubata. Allí los dos bebiendo agua y paseando esperando a mear, sudar o vomitar el sirope q nos acabábamos de tragar con vodka, ahhh q asco!!!! chao!!!!!!!!!
Es lo q pasa en Santiago con las tribus urbanas, hay muchísimos góticos, también punks y cuando los ves, sientes como si estuvieras viendo a alguien disfrazado. Es como si alguien pensara: quiero ser punki. ¿Qué necesito para serlo??? Cresta coloreada, ropa con tachuelas, etc y te haces el cambio de look, pero en realidad no lo eres. Dios!!!! Un día vi a un tío punk con las cejas hechas....hola??? además de q aquí los punkis ni son medio yonkis, ni guarros, ni son anarkas, ni viven en la calle.....son punkis de postal.
Esto venía a q Pucòn hace algunos años, yo creo que era un pueblo normal. Ahora que la gente en chile tiene dinero para vacacionar, algùn listillo de alcalde pensó: ¿qué es lo que le hace falta a mi pueblo para ser mono? decorado alpino, ya tengo lago y volcán, así que ahora todo de madera y.......ala ya está!!! Listo!!! Bueno q me estoy enrollando.
La cosa es q seguimos dirección Argentina. El recorrido entre Pucón y San Martín de los Andes es de unos 200 km, yo creo. El tiempo empleado fue de 8 horas de viaje-sin comentario-la cosa es que tanto la "carretera" que lleva a la frontera, como la que seguía, eran pistas de arena. A esto se sumó que llevábamos un autobús estropeado que no pasaba de 50. Todos muertos de hambre, sudados.....el horror.
Al bajar del autobús se sintió claramente la nacionalidad de cada pasajero: los sudamericanos con cara de resignados, acostumbrados a estos transportes, a estas distancias, a no quejarse..... También había unos gringos, unos ingleses y unos holandeses: estos, además de no quejarse le dan las gracias al conductor al dejar el bus. Olmo y yo: con nuestra navajita escribimos cosas amenazantes en el respaldo del asiento de adelante, una reacción muy madura, lo sé. Al dejar el bus, obviamente no damos las gracias al desgraciado incompetente q nos ha arruinado un día de vacaciones y por poco abandona mi maleta en un pueblo, además yo le pongo cara de mala y peligrosa.
-FIN DEL TRAYECTO-
En San Martín todo muy bien, Argentina y sus gentes son otra historia. Vuelve a venir a nuestra mente la idea de que, que es lo q hacemos en chile pudiendo estar en Argentina. Aquí la gente es guapa, son simpáticos y no se asustan de que estés viajando con un tío q no es mi novio, ni mi marido, etc. Este país es muy guay, os lo prometo. El pueblo de San Martín es super bonito, también es de onda alpina, con lagos, bosques.....
Hemos conocido a un hippy que hace artesanía y la vende por ahí, es muy, muy guapo. Pero no hay quien pueda contra una novia que es artesana. También nos hemos hecho coleguillas de dos bonaerenses músicos que andan tocando tangos por ahí. Son más majos q las pesetas.
La otra noche decidimos salir por ahí, para ahorrar nos compramos una botella de Vodka con zumo de naranja, así que llega la noche y nos disponemos a bebernos nuestros tragos y, entonces Olmo prueba la mezcla y me empieza a decir: oye tía, este zumo es muy fuerte, hay q esperar a q el hielo se derrita. Yo lo pruebo y....aaarrrrggggg si, si, hay q echarle más vodka o algo. Los dos sufriendo mientras intentábamos tragar el líquido ese. Ya llegó la discusión, que si siempre compras lo más barato, que si tal que si cual. Yo bebía y cada vez me sabía peor. Total, q al final me da por leer la etiqueta y ponía:
jugo de naranja concentrado contenido: 2 litros RINDE COMO 20 LITROS 1 dosis de jugo por cada 9 de agua AAAAAAAAAAAAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! TONTOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Para entonces a mí ya me subía como vomitadillo a la boca con sabor a naranja............una acidez!!! un mal sabor!!!! un reseco!!!! Madre mía!!! si empezamos a hacer cuentas y era como si cada uno nos hubiésemos bebido 3 litros de jugo, pero en un solo cubata. Allí los dos bebiendo agua y paseando esperando a mear, sudar o vomitar el sirope q nos acabábamos de tragar con vodka, ahhh q asco!!!! chao!!!!!!!!!
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