jueves, 1 de febrero de 2007

¿Por qué fracasaron las negociaciones desde la conferencia de Madrid hasta hoy?

Son las diez de la mañana, cojo mi teléfono móvil y llamo a la Embajada de Palestina en Madrid, que resultó ser una Delegación. Les digo que soy estudiante de la `Universidad de San Pablo CEU´ y que estoy interesado en realizar un trabajo sobre el conflicto palestino – israelí. El recepcionista me pasa con el portavoz de Comunicación. Tiene una voz agradable y muestra gran interés. Vuelvo a decir que soy estudiante y que estoy muy interesado por la cuestión. Comienza a hablar, dice que son muchos los problemas que se pueden tratar, que vaya a visitarle y allí podremos charlar sobre el tema.

Al llegar a la parada de metro de Pío XII le pregunto a un señor mayor donde se encuentra la Embajada (Delegación) y me dice que no lo sabe. Le pregunto al quiosquero que saluda a una chica por su nombre. Parece que este chico de unos treinta y tantos años controla todo lo que se mueve por aquella calle. Al preguntarle me responde que no, que no sabe nada de la Embajada Palestina, que me han informado mal y comienza a nombrar todas las embajadas que hay por la zona. Comienzo a caminar y veo a un hombre de tez morena apoyado en una esquina. Al hablar con él aclaro mi incógnita, es musulmán. Me sonríe y me responde que no sabe dónde se encuentra la Embajada y me dice que espere. Nos encontramos fuera del recinto de la embajada de Pakistán. Se dirige a un hombre que controlaba el interior como si fuese una especie de embajador en la calle. No habla español, se dirige a mi intérprete y a mí en árabe, y por supuesto no sabe donde está mi codiciada búsqueda. Parece que este lugar no existe, nadie reconoce su existencia. Musulmanes, españoles, nadie reconoce ese lugar, no saben que está a poco menos de quinientos metros, eso sí, las embajadas de la India, Pakistán… son de sobra conocidas.

Por fin llego a mi lugar de destino, es un chalet grande con una bandera palestina en medio del jardín. No sopla el viento por lo que no ondea la bandera, pero tengo la impresión que lleva tiempo así, no tiene muy buen color. El lugar está vació por lo que continúo mi camino. Entro y me encuentro una primera planta vacía, no hay muebles. Ojeo todo el espacio que encuentro a mí alrededor hasta que una voz me llama y me dirige fuera del chalet. No muestra buenos modales, y me apedrea a preguntas. Me dice que espere hasta que aparece una tercera persona, le doy la mano y le digo quien soy. Me reconoce y me invita a subir por las escaleras.

Al llegar arriba la misma situación, espacios y paredes vacías, no se decidirme a cual instancia entrar, hasta que una persona me pregunta una vez más que hago allí. Le digo que vengo a hablar con `Salah´, me invita a entrar en una habitación, allí estaba el portavoz de comunicación y este señor, parecían que estaban de charla como si no tuviesen mucho que hacer, él si me reconoce y me invita a sentarme mientras echa de la habitación al tercer ocupante. Sobre su mesa, café, cigarrillos y todos los periódicos nacionales, no hay informes o papeles de trabajo, por lo que deduzco que no hay mucho que hacer. Le pregunto por la actual situación en Palestina (al borde de una guerra civil), y me responde sin más dilaciones: estamos pasando un mal momento. Tras las formalidades me pregunta que tipo de trabajo tengo que hacer, extensión, tema, por lo que propone: “El fracaso de las negociaciones, desde Madrid hasta hoy”.

Comienza a hablar de la `Conferencia de Madrid´ como un hecho muy importante sin pararse a dar ningún tipo de contexto a la situación histórica. Según Romualdo Bermejo “la Guerra del Golfo acercó Israel a los países árabes, algunos de estos países e Israel estaban en la misma barrera contra otro país árabe, mientras que los palestinos veían como Arabia Saudí, Kuwait y otros países del Golfo les miraban con recelo, cuando no con un cierto desprecio por su incomprensible alineamiento con el país agresor. Esta debilidad palestina en la esfera árabe propició un cierto acercamiento israelí-palestino, abriéndose el camino hacia un proceso de paz”[1]. `La conferencia de Madrid (30-31 de octubre de 1991) promovida por Estados Unidos y la Unión Europea (ningún autor reconoce su autoría directa), no nombra a la decadente URSS como si su influencia ya la hubiese perdido y la ONU se quedó al margen de las negociaciones. Permitió por primera vez que tanto los países árabes como Israel se sentasen a negociar un proceso de paz, de esta forma se llegaría a los acuerdos de Oslo (13 de septiembre de 1993). No fue un acuerdo de paz con resultados prácticos, sino que sólo estableció los principios necesarios para encontrar una solución al conflicto. Por aquel entonces Isaac Rabin era presidente de Israel, me repite el nombre de Rabin en un intento de mostrarme su vital importancia en estos acuerdos, todo marchaba muy bien. Los acuerdos de Oslo marcaban los diferentes pasos para llegar al proceso definitivo de paz, de esta forma se llegaría a una autodeterminación del pueblo palestino, es decir, la creación de un autogobierno, de una Autoridad palestina, para de esta forma ir consumando la idea de un país independiente, poniendo fin a los problemas concernientes a la soberanía de Jerusalén, establecimiento de fronteras, fin de los asentamientos, resolver el problema de los refugiados,… Estos primeros pasos se centran en la entrega de Gaza y Jericó (establecimiento en un periodo de cinco años de un Parlamento y de un Ejecutivo y ampliar esa autonomía a una parte de los territorios; y a partir del comienzo del tercer año de funcionamiento del régimen autonómico, se habría de tratar el estatus de Jerusalén, la forma política final de la entidad palestina y la suerte de los refugiados).

Para Miguel Ángel Bastenier “se trataba de un acuerdo asimétrico, en el que un bando lo decidía todo y el otro absolutamente nada, sin que ningún tercero, Estados Unidos, la ONU o la Unión Europea, ejerciera control ni de hecho, ni de derecho sobre la marcha de las negociaciones”. Se trataba de una `paz hegemónica´, aquella en la que se da un grave desequilibrio entre la fuerza de las partes pero en el que éstas pueden negarse a aceptar las condiciones dictadas por la otra. Sólo cabía esperar problemas de un pacto de esta naturaleza, que la oposición del presidente de la organización de Liberación Palestina Yaser Arafat, la calificaba de `Versalles palestino´[2].

Tras el acuerdo de El Cairo de 4 de mayo de 1994 y la Declaración de Taba de 11 de agosto de 1995 se preveía que iban a convocarse elecciones palestinas para elegir un Consejo legislativo y ejecutivo, por lo que el estado de Israel iba a transferir la mayor parte de las competencias civiles a la autoridad Palestina mediante un complejo sistema de competencias. El territorio palestino se clasifico según las letras A, B y C, (parece que olvidó a conciencia la D, que comprendía los asentamientos israelíes en Cisjordania y las instalaciones militares que conservarían hasta el final de las negociaciones previsto para 1999) que representaban la autoridad que ejerce Israel sobre ellas; por lo que A representa la auto gobernabilidad palestina, B una gobernabilidad conjunta y por último C, bajo dominio israelí.

Tras el asesinato del primer ministro israelí Isaac Rabin (el 4 de noviembre de 1995) por un fanático judío (Yigal Amir) la situación cambió completamente. En 1996 Netanyahu llega al poder, a este respecto son significativas las palabras de Simón Peres: “Las elecciones se celebraron en mayo. Las perdimos por casi un 33%. Sin la oleada terrorista de inspiración iraní destinada a socavar la paz, si Arafat hubiera comprendido que no era posible conseguir que Hamás se escindiera y que lo que debía hacerse era desarmarlo, la situación política en Israel hoy sería otra muy distinta, y lo mismo cabe decir del proceso de paz”. En las elecciones del 17 de mayo de 1999, los israelíes deciden pasar de un gobierno conservador a otro laborista dirigido por Ehud Barak.

Según Romualdo Bermejo “el casi bloqueo por parte de Netanyahu de las negociaciones con los palestinos fue en parte una de las causas que llevaron a Barak al poder, esperando que éste terminara las negociaciones con los palestinos. El pueblo israelí dio pues otra posibilidad a la paz, que había sido bastante vapuleada, pensando que Barak podría terminar al fin las negociaciones”[3]. Quizás el actual pesimismo de las negociaciones haya hecho olvidar a mi interlocutor la etapa de Barak-Arafat, ya que el siguiente personaje que me presenta es Ariel Sharon. No debemos olvidar esta etapa en la que el líder palestino consiguió en la Declaración de Berlín del 25 de marzo de 1999, el apoyo al derecho permanente y sin restricciones de los palestinos a la autodeterminación, incluyendo el de tener un estado, además se reconoce el derecho a tener su capital en Jerusalén. Por otro lado, consiguió del presidente norteamericano Bill Clinton el derecho de los palestinos a la autodeterminación en el plazo de un año; no conseguía la independencia pero sí el reconocimiento y las garantías.

Aquí vino el problema que Salah no me quiso reconocer, ya que los palestinos aprovecharon para pedir el plan de partición de la Resolución 181 de 1947, es decir no lo que se había acordado en Oslo, de acuerdo con las Resoluciones 242 y 338. Tras el cumplimiento de lo previsto en el acuerdo de ´Sharm El-Sheikh´ del 4 de septiembre de 1999 o también llamado el `Wye mejorado´ se reiniciaron las conversaciones el 21 de marzo del 2000 volviendo a chocar por la intransigencia de las dos partes. Estas conversaciones prosiguieron en Elat del 30 de abril al 12 de mayo, sin que se llegasen a un acuerdo sobre ninguna de las cuestiones esenciales, como Jerusalén, los territorios o los refugiados, la falta de confianza se instalaba en ambas delegaciones.

Tras la retirada de Israel del Tsahal aparecía una nueva oportunidad para reiniciar las conversaciones. El presidente Clinton en sus últimos meses de mandato convocó una cumbre tripartita en Camp David del 11 al 25 de julio de 2000 en el que se tratarían los temas ya presentes en otras negociaciones, pero está vez el tema duro de roer sería Jerusalén. A Arafat se le presentó una de las mejores oportunidades sobre el tema en cuestión que finalmente rechazó, según Romualdo Bermejo, “por presiones internas de la población palestina más radical, y sobre todo por las presiones de los países árabes e incluso islámicos, que consideran que Jerusalén no es sólo un asunto palestino”[4]. Para Miguel Ángel Bastenier “la posición de Arafat fue la de atenerse a lo que decía la ONU: devolución de la totalidad de Cisjordania incluyendo la ciudad árabe en sus límites anteriores a las alteraciones israelíes, aunque sí admitía las permutas libremente consentidas de territorio”[5].

Si la situación se había empeorado, culminó con la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas. La visita fue considerada una provocación por los árabes, suscitó la furia de los medios de comunicación árabes, y provocó según mi interlocutor: la `Segunda Intifada´ o la también llamada `Intifada´de Al-Aqsa. A pesar de la violencia, tanto de los ataques terroristas como de las represalias israelíes, Clinton presentó una última propuesta ya en sus últimos días de mandato, que solucionaba los temas concernientes a la soberanía de Jerusalén (basada en la densidad de población, método que se adoptó en el Plan de partición de 1947), los territorios y sus límites y permitía la vuelta de un cierto número de refugiados. A Arafat le sobró rigidez y le faltó flexibilidad, y sus consecuencias se están ahora pagando. Esto provocó que en las elecciones del 6 de febrero del 2001, Sharon salió como claro ganador, y no hay que olvidar que a el nuevo primer ministro los palestinos no le arrancarán nada por medio de la violencia, el mensaje era claro: o negocian o disparan, pero no habrá negociaciones mientras siga habiendo muertos israelíes inocentes.

Para no continuar el proceso de paz, el estado de Israel no reconoce la autoridad de Arafat, por lo que la situación se complicó totalmente. Sharon siente por Arafat una absoluta desconfianza, y piensa que nunca abandonó el terror como táctica y estrategia a la hora de negociar con Israel. Para Salah, portavoz de la Delegación Palestina la situación era muy diferente. El estado israelí continuó con su política de asentamientos en el valle del Jordan, continuaron las conferencias y no se llegó a ninguna solución. Por lo que ahora la resistencia que siempre había sido pacífica, rectifica y dice que con piedras y palos, es armada y mucho más fuerte (y las Intifadas donde las situamos ¿?). Los partidos políticos han creado brazos armados (ya existían antecesores), por lo que la resistencia israelí es más fuerte y contundente. Este callejón sin salida está causando miseria de lado palestino y daños económicos importantes en Israel, por ejemplo en el sector turístico. El bloqueo que impone Israel a los territorios y el cierre de fronteras a los palestinos les está asfixiando económicamente, generando aún más violencia, ¿pero que puede hacer Israel para impedir el terrorismo si la autoridad palestina no lo hace?

Para paliar esta situación se decide la creación de un muro que bordee las fronteras Cisjordania impuestas tras la Guerra de los 7 días, para contener los ataques de la resistencia de Palestina (abril del 2002). Por primera vez en todo su discurso se exalta, tacha al muro de racista (al que los israelíes llaman de seguridad), se enfada y me muestra un mapa donde aparecen las fronteras del 67 y también por donde transcurrirá el muro, mostrándome enaltecido diversos puntos donde el muro penetra hasta 40 kilómetros en el territorio palestino, donde existen pozos de agua subterránea muy importantes y de esta forma también anexionan asentamientos israelíes. Se enciende un cigarro, mira por la ventana y parece que se tranquiliza, me mira penetrantemente, como si quisiese saber que es lo que pienso del muro, y me dice: querido amigo, entiendes lo que te estoy contando, ellos dicen que es un muro de seguridad pero no ves que es claramente un muro de separación para que no exista continuación entre Gaza y Cisjordania, hasta el tribunal de la haya ha condenado su destrucción, la ONU sin irnos más lejos ha dicho que se trata de un apartheid, que debe ser destruido. Riyad Mansour, representante de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) afirmó que la integridad del territorio palestino está siendo destrozada. ''El tejido de la sociedad palestina se está desintegrando por la construcción ilegal del muro por parte de Israel, que separa las comunidades y las aísla unas de las otras''[6].

En junio de 2004 el presidente Bush presento una hoja de ruta aceptado por la UE, Rusia y las ONU; “basada en la acción y las metas perseguidas, con fases claras, calendarios, fechas límite y puntos dirigidos al desarrollo a través de pasos recíprocos por las dos partes en los campos político, de la seguridad, económico, humanitario y de construcción institucional. La hoja de ruta establece que sólo se alcanzará una solución al conflicto palestino-israelí a través del fin de la violencia y el terrorismo, cuando el pueblo palestino tenga una dirección que actúe con decisión contra el terror y tenga voluntad de construir una democracia activa basada en la tolerancia y la libertad; a través de la disposición de Israel a hacer lo necesario para que se establezca un Estado palestino democrático; y con una clara e inequívoca aceptación por ambas partes de la meta a llegar”[7]. Según mi interlocutor, la hoja de ruta no ha conseguido llegar a buen puerto ya que: Israel ha puesto condiciones al texto presentado por el cuarteto, se trata de 14 objeciones sobre los temas debatidos a lo largo de todo el proceso de paz, después de la enfermedad de Ariel Sharon, Olmert se hace con el poder y propone una nuevas objeciones, no muy distintas de las anteriores, en las que se puede observar un intento de fuga, sin querer definir sus posiciones; en cambio Palestina acepta el texto tal y como está, sin ningún tipo de objeciones, confiando en la hoja de ruta según la resolución 242 de la ONU; de esta forma coincide con el discurso de Ismail Hanilla de hace dos días en que de manera explícita aceptó el establecimiento de un Estado palestino en las fronteras de 1967 junto a Israel, cumpliendo de esta forma con los requerimientos claves de EEUU y la UE[8].

Se produce un gran silencio, yo continuo tomando nota de lo que me ha dicho sobre el muro, levanto la cabeza y le veo con su cigarrillo mirando por la ventana, como si estuviese recordando malos tiempos pasados, pasa del tono tranquilizador que había tomado después de exaltarse a uno más melancólico, y comienza a hablar sobre Arafat: te acuerdas del asedio, querido estudiante, que le sometieron a Arafat, al final terminaron lo que habían empezado (noviembre del 2004). Existen aún muchos interrogantes, fue sin duda envenenado por los servicios secretos israelíes. Lo mataron porque querían a otro a la cabeza del pueblo palestino, preferían a Mahmoud Abbas (que ganó las elecciones presidenciales en el 2004) que era más moderado, pero como no, era un total engaño, eran simples excusas, ya que al final no se produjo ningún encuentro. No parecía muy entusiasmado con el nuevo presidente, por lo que replico: ¡Querían que renovásemos el parlamento! pues lo hicimos, y comienza hablar sobre la legalidad de estas elecciones, como si quisiese justificar el resultado de las mismas, ¡querían unas elecciones democráticas, pues aquí están!, pero claro amigo, ganó Hamas (2005) y parece que no les gustó demasiado. Los requerimientos de Israel a Hamas eran los mínimos entre dos partes que desean establecer acuerdos entre dos estados, ya que requerían el reconocimiento del estado de Israel según las resoluciones de la ONU 242 y 338; la renuncia al terrorismo y el reconocimiento de los acuerdos firmados en el pasado. Parece que recapacita y dice con un tono un tanto disgustado: el programa de Hamas es bastante revolucionario, como ya sabrás el primer ministro es de Hamas y el presidente es de Al-fatah, Abbas, que tiene otro programa, y aquí se encuentran unas de las razones de los enfrentamientos civiles que estamos viviendo hoy en día en Palestina.

Entonces comenzó el bloqueo económico, ya que Hamas no reconoce el estado sionista, no condena el terrorismo, por lo que según me explica mi interlocutor: no llegan las ayudas económicas internacionales desde hace nueve meses, lo que ha generado la actual situación, pobreza, violencia; esta delegación parece un claro ejemplo de la situación que vive hoy día Palestina, parece que han tenido que vender los muebles para poder sobrevivir, ya que ante mi sólo hay una mesa y una silla, sin cuadros o fotos en las paredes, sin alfombras que nos resguarden del frío suelo; Israel se retiró de Gaza, la rodearon como una carcel, viven unos dos millones de habitantes en un espacio muy reducido, el ambiente allí, querido amigo, está como bien dicen aquí muy cargado. Parece que la conversación va a terminar, y aún no ha reconocido ningún error por parte de Al-Fatah o Hamas, todos los errores que han conducido a la actual situación se han producido desde el otro bando y termina arremetiendo contra Israel una vez más: los últimos ataques de Israel se están haciendo con el pretexto de liberar a un soldado, para legitimarlos, pero sólo pretenden la aniquilación del pueble palestino. En definitiva, querido amigo, el proceso está congelado, nadie presiona a Israel, pero para que veas un ejemplo, el plan Beker recomienda empezar por la cuestión palestina para resolver los conflictos de Oriente Medio. Otro ejemplo para ya terminar, la iniciativa del gobierno de Zapatero, a nosotros nos parece positiva, objetivo, sino el gobierno palestino e israelí no se sientan a negociar, me parece obvio que desde fuera se intente acercar posturas, en cambio para el estado israelí no le parece positiva, ya que la propuesta de zapatero está más definida que la propuesta de Olmert, que pretende no definir las condiciones.

Salgo de la delegación Palestina, y veo a mi derecha una caseta de madera, parece ser que se trata de un puesto de control o recepción para poder entrar en el edificio, el cuál no vi a mi llegada y fue causa de enfado, están viendo la tele como sino realizasen su tarea muy a menudo, no hay trabajo que hacer, el estado palestino está bloqueado. Cojo de nuevo el móvil, es la una de la tarde y llamo a la embajada de Israel, digo otra vez quien soy y lo que pretendo hacer, me preguntan mis datos personales y me dicen que buscaran un hueco para mi entrevista, primero la tienen que preparar. Al siguiente día vuelvo a llamar, aún no he recibido respuesta, me dicen que para esta semana será muy difícil, entiendo que tengan trabajo que hacer, el país no está bloqueado, me piden que les escriba un e-mail para aclarar las preguntas y no recibo respuesta.

El proceso de paz no puede congelarse, tiene que continuar por el bien de los dos estados, y por el bien futuro de Oriente Medio. Hay que aprovechar lo bueno de las numerosas iniciativas de paz que no resultaron, corregir las imperfecciones e insuficiencias que pueda tener la hoja de ruta; pero más importancia si cabe para llevar a cabo estas negociaciones, es imponer el fin de la violencia terrorista y el fin de los enfrentamientos en los territorios palestinos mediante la construcción de un estado democrático, basado en la separación de poderes, derechos y libertades fundamentales, imperio de la ley, Estado de Derecho y monopolio de la violencia legítima por parte del Estado, ni milicias ni grupos armados.








Bibliografía:

- Bermejo, Romualdo (2002) “El conflicto árabe-israelí en la encrucijada:¿es posible la paz la paz? Ediciones Universidad de Navarra, España.

- Bastenier, Miguel Ángel (2002) “Israel-Palestina, la casa de la guerra” ed.Taurus, España.

- Efe (2006) “la ONU condena el muro del aparheid …”información obtenida de la página de Internet http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43516

- Departamento de Estado de EEUU (2003) “Hoja de ruta para una solución permanente al conflicto palestino-israelí basado en dos estados” información obtenida de la página de Internet http://www.nodo50.org/CSCA/palestina03/hoja-ruta_14-05-03.html

- Espinosa, Javier (2006) “Abú Mazen pide el fin de las disputas para salvar la unidad” noticia obtenida de el periódico El Mundo del 22 de diciembre del 2006.

[1] Bermejo, Romualdo (2002) “El conflicto árabe-israelí en la encrucijada:¿es posible la paz la paz? Ediciones Universidad de Navarra, España.
[2] Bastenier, Miguel Ángel (2002) “Israel-Palestina, la casa de la guerra” ed..Taurus, España.
[3] Bermejo, Romualdo (2002) “El conflicto árabe-israelí en la encrucijada:¿es posible la paz la paz? Ediciones Universidad de Navarra, España.
[4] Idem.
[5] Bastenier, Miguel Ángel (2002) “Israel-Palestina, la casa de la guerra” ed..Taurus, España.
[6] Efe (2006) “la ONU condena el muro del aparheid …”información obtenida en la página de Internet http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43516
[7] Departamento de Estado de EEUU (2003) “Hoja de ruta para una solución permanente al conflicto palestino-israelí basado en dos estados” información obtenida de la página de Internet http://www.nodo50.org/CSCA/palestina03/hoja-ruta_14-05-03.html
[8] Espinosa, Javier (2006) “Abú Mazen pide el fin de las disputas para salvar la unidad” noticia obtenida de el periódico El Mundo del 22 de diciembre del 2006.

1 comentario:

Jaime dijo...

El pasado mes de julio tuve ocasión de visitar Jerusalén en las semanas del conflicto con Líbano. Copio aquí debajo lo que escribí para la prensa, pero que finalmente no se llegó a publicar.



¿Es posible la paz en Jerusalén?


En el mes de julio estuve toda una semana en Jerusalén mientras las fuerzas israelíes machacaban los emplazamientos de Hezbolá en el sur del Líbano. Sorprendentemente, en aquellos días de guerra Jerusalén hacía honor al significado de su nombre como "ciudad de la paz". Las consecuencias de la guerra se hacían visibles sólo en la ausencia de turistas y en la algarabía de los niños que con sus padres se habían refugiado en los hoteles de la ciudad para evitar las bombas en Haifa y las demás localidades del norte. En los rostros de todos los adultos podía advertirse un notable dolor y una profunda incertidumbre ante el futuro.

Los medios de comunicación de nuestro país se posicionaron en su mayor parte contra la acción bélica de Israel, pero otros, los menos, trataron de explicarla. Ahora, terminada afortunadamente la confrontación directa, se están depurando responsabilidades en el ejército y en la política israelíes, y es quizá un momento más adecuado para intentar comprender un poco mejor la situación. La presencia de nuestro soldados en Oriente Medio es una invitación también para ganar una visión más completa de los países involucrados en conflicto.

Israel tiene paz con Egipto y con Jordania y quiere la paz con el Líbano, pero detrás del Líbano están Siria e Irán que no quieren la paz con Israel, sino llana y simplemente su eliminación. No puede entender Israel quien no comprenda que la tragedia del Holocausto está en su origen contemporáneo como nación. Nadie defendió a los judíos ante el Tercer Reich y están persuadidos de que nadie les defenderá si llega a producirse una ofensiva general islámica en contra de Israel: es un país rodeado de 200 millones de islámicos. Por su parte, los Estados Unidos —y con ellos la comunidad internacional— están luchando contra el terrorismo en Irak y Afganistán y mantienen una atención permanente sobre Irán y Siria. Se trata, por así decir, de un damero maldito de conflictos entrelazados por las alianzas que genera el odio a un enemigo común. Más aún, dentro de cada comunidad hay una permanente división entre los violentos y los pacíficos, entre los halcones y las palomas, que van asumiendo protagonismo más o menos alternativamente.

Israel tiene dentro de su territorio una comunidad palestina que aspira legítimamente a la soberanía nacional, tal como ha sido reconocido reiteradamente por las Naciones Unidas. Cuando en julio visité Belén tuve que cruzar el muro de separación construido por miedo a los terroristas palestinos y pude comprobar personalmente el trato humillante con el que unos seres humanos, los soldados israelitas, someten a otros, los palestinos de a pie. Pero también pude advertir el anhelo de muchos judíos —en particular de quienes se encuentran en el ámbito académico— por una paz estable y duradera, por una convivencia pacífica y cordial con los palestinos y con todo el mundo islámico. "Las palabras que salen del corazón llegan al corazón", me decía un buen amigo judío, experto en la convivencia internacional. Al escucharle pensaba que el mutuo conocimiento y el diálogo son los medios más eficaces para restaurar la paz.

No hay soluciones violentas al terrorismo. La violencia represora no disuade a los terroristas, sino que multiplica su número exponencialmente: la violencia nunca es solución. En mis días en Jerusalén venía a mi memoria el recuerdo de la convivencia pacífica en Toledo en el siglo XIII que convirtió a esta ciudad en el centro cultural de su tiempo. Aquella era la verdadera alianza de las civilizaciones: personas de diferentes culturas y religiones fueron capaces de trabajar juntos, de colaborar al servicio de una finalidad más alta, de convivir en paz. Algo así hay que lograr ahora en el Oriente Medio. La construcción de la paz pasa siempre por el conocimiento mutuo, por la comprensión cordial, no por la destrucción y el sufrimiento. Estoy persuadido de que sólo así será posible la paz en Jerusalén, y, por extensión en el resto del globo, ya que en cierto sentido —como representaban los mapas anteriores al descubrimiento de América— Jerusalén es realmente el centro del mundo.

Jaime Nubiola (jnubiola@unav.es)